9 de abril, un día gris y ventoso, calle de mejorado y en el umbral de una casa de ladrillos, bajo un techo de chapas, espera él. Damián, miraba con brillo en los ojos y una sonrisa de 21 años que pasó por mucho, a pesar de su corta edad.

9 de abril, un día gris y ventoso, calle de mejorado y en el umbral de una casa de ladrillos, bajo un techo de chapas, espera él. Damián, miraba con brillo en los ojos y una sonrisa de 21 años que pasó por mucho, a pesar de su corta edad.