Victoria Gómez, de 67 años, está casada, tiene dos hijos y cinco nietos, pero no es una abuela común y corriente: es deportista extrema. Su pasión es viajar y realizar todo tipos de deportes, desde rappel, tirolesa hasta parapente y tiro bungee.

Victoria nació en Posadas, Misiones, y su marido, Guillermo es chaqueño. Esta fusión de culturas se parece a la mezcla de sabores del mate que toma por las mañanas con yuyo y miel, y que acompaña con sus infaltables galletas de arroz.

Esta misionera se levanta temprano, pone la pava y emprende el ritual matutino. Después, riega las plantas. Tiene miles, de todos colores y la mayoría, del norte. Es fan de los cactus, las suculentas y las enredaderas. Victoria no tiene perros “con tantas plantas no podría”, pero tiene una iguana, tan fiel a su estilo como el mate con yuyito y los deportes extremos.

“Mi vejez es mía”, asegura Victoria, al tiempo que comenta que su vida cambió desde que se jubiló. “Antes me tenía que dedicar a mis hijos, atenderlos. Hoy vivo para mí y hago lo que me gusta y siempre postergué.”

Esta abuela de Monte Grande trabaja en el Centro de Jubilados y Pensionados Fox de Luis Guillón, donde es secretaria y realiza trabajos  de decoración del Centro. Además es voluntaria en PAMI.

Victoria ama conocer lugares, hacer cosas nuevas y hacerle frente a cualquier desafío que se le presente, y es por eso que en octubre viajará junto a sus amigas a Puerto Madryn, lugar donde concretará su deseo y tarea pendiente: bucear.