Los Juegos Buenos Aires la Provincia llegaron al distrito, y le dieron la victoria a Roberto Rueda, talentoso artista de 62 años, que deleitó al jurado con su pintura hiperrealista. El ganador participó de las dos rondas que se llevaron a cabo hasta el momento: la etapa municipal, que tuvo lugar el 19 de julio, y la regional realizada en  la Casa de Cultura de La Matanza. “Decidí participar por sugerencia de una amiga que ya había sido parte de los Juegos varias veces. Ella estuvo en mi exposición de arte de este año”, comentó Rueda, pintor extraordinario y vendedor de telas. Junto a él, su retrato, en donde estaba plasmada la figura del General San Martín, pero con los rasgos faciales del autor. Con la felicidad plena de su trabajo terminado, Roberto relató su experimento: “Todo comenzó con un autorretrato, hecho frente al espejo, y al alejarme noté que tenía rasgos similares a los de Belgrano. Después me percaté de que mis líneas eran más parecidas a las de San Martín”. La técnica elegida fue el Hiperrealismo, y dejó reflejadas connotaciones a un cuadro antiguo, envejecido por el tiempo. Pintado con óleo y acrílico sobre una tela blanca de algodón, la pintura se basó en una combinación exacta de materiales, que le dieron forma precisa a los trasfondos y las luces. El participante aclaró que su obra de arte le llevó alrededor de 40 días, ya que necesitó varias capas de pintura hasta lograr la tonalidad ideal.

El Hiperrealismo es un movimiento, con tendencia a la pintura realista, surgida en Estados Unidos a fines de los años 60. Su intención es sumergir la realidad en la objetividad de la fotografía, siendo lo más fiel posible a ella. Lograda a partir de esa tendencia y con los pinceles adecuados, la imagen del General San Martín (con los ojos de Rueda), parecía salirse del cuadro por la realidad de sus contornos y dimensiones.

Roberto empezó a pintar hace 10 años, y sus comienzos artísticos fueron en la Escuela de Artes y Oficios del municipio. Actualmente, está mejorando sus técnicas con un curso de fileteado porteño. Sin querer, su profesión como vendedor de telas le abrió las puertas al mundo de los talleres de arte. Así, logró presentar 12 de sus obras en la exposición que tuvo lugar en Centro Cultural El Telégrafo en febrero de este año, y hasta vender una de ellas. “Estoy muy contento y fue algo totalmente inesperado. Pintar es un hobbie que me apasiona”, admitió con una sonrisa. El soñador, influenciado por artistas oníricos como Dalí, y otros pintores provenientes del realismo, participará de la final de los Juegos dentro de dos meses, en Mar del Plata.