Entre los meses de julio y agosto las 19 farolas de la Plaza Santamarina desembarcaron en el Museo Histórico de La Campana para su restauración a manos de Fernando Díaz y su equipo y con la coordinación de la Dirección del Museo.

Tras realizar observaciones, los restauradores procedieron a quitar las bases de hormigón para luego desensamblarlas. Como los globos estaban colocados con un sistema de base que no correspondía al modelo de estas farolas, se quitaron los cuellos que formaban parte de la adaptación. También se realizó una limpieza superficial.

Una vez separadas la mayor cantidad de piezas, se agruparon por forma, y se comenzó el trabajo de limpieza con mayor profundidad: se quitó la pintura a soplete y cepillo de mano en las piezas con mucha ornamentación, como el cabezal y el nudo, en tanto que la base y la columna fueron decapadas a mano con herramientas creadas para tal fin.

Realizado este procedimiento se realizó una segunda limpieza, en esta ocasión más intensiva, a través de cepillos metálicos blandos y amoladora. Una vez limpias las piezas, se procedió al acabado final, se les dio el color dorado original, descubierto cuando se las decapó.

Una vez completo este proceso se las rearmó en etapas en su forma constructiva original y se les colocó un globo antivandálico de policarbonato color blanco de 45cm de diámetro. En su origen estos globos eran de vidrio opalino, ya que en el interior de algunas columnas se ha encontrado restos de ese vidrio.

Las farolas restauradas volverán a la plaza Santamarina, un espacio concebido por la empresa “Coni, Sansinena y Co.” desde la planificación inicial del lugar. En la década del ’30, el Municipio adquirió los terrenos y decidió cambiarle el nombre (Frank Henderson) por el de Enrique Santamarina, fallecido en 1937. Al año siguiente, en ocasión de la celebración del 25 aniversario del pueblo, se colocó la piedra fundamental y comenzó la construcción del monumento a Don Enrique, presentado en 1942.

En 2014, la plaza vuelve a inaugurarse, a presentarse ante los vecinos tal como la conocieron los primeros habitantes del distrito, con sus farolas doradas, el monumento y su césped verde para el disfrute de chicos y grandes.