El profesor de Tango de la Escuela de Artes y Oficios, Mario Morales, llevó a la victoria a dos jóvenes que brillaron en el Mundial internacional de Tango en Buenos Aires. Lorena González y Sebastián Acosta conquistaron al jurado del festival con movimientos elegantes de la tan querida danza rioplatense. Tras competir con otras 40 parejas de diferentes lugares del mundo (durante la instancia final), y con otras 533 parejas (en etapas anteriores), Lorena (uruguaya, residente en Argentina) y Sebastián (tucumano) se llevaron $ 40.000 de premio, además del orgullo y los aplausos de un público que colmó el Estadio Luna Park.

A sus 49 años y ejerciendo como profesor desde el ‘96, Mario sigue eligiendo al bandoneón como estilo de vida. Entrenó a varias parejas que representaron al país frente a participantes del resto del mundo, además de la ganadora, que siente la danza junto a él desde hace ya tres años. Motivado por el triunfo y con amor profundo por su trabajo, el bailarín compartió sus emociones: “Es un gran orgullo para mí que los chicos se hayan llevado el premio. Lo más hermoso que me pasó en la vida es llevar el tango al mundo. Estoy eternamente agradecido”. El docente definió al tango como “un camino de ida”, y remarcando que la clave para sentirlo no es generacional, citó con nostalgia lo que alguna vez dijo el reconocido ‘Polaco’ Goyeneche: “No importa cuánto tardes en llegar al tango, él siempre te espera”.

La danza autóctona tuvo su auge en los años ‘40 en nuestro país, más puntualmente en territorio bonaerense. A partir de entonces, se convirtió en un símbolo propio e intrigante para el resto del mundo. Morales instruye, caza talentos y aconseja: “Lo esencial para bailar tango es ser auténtico, respirar Buenos Aires. Más allá de cualquier técnica que el baile requiera, uno tiene que entender los sonidos y las letras, al punto de generar una movilización interna importante. Llegar a la sensualidad, la elegancia y la conexión total con el compañero es una consecuencia de todo lo que pasa adentro nuestro al escuchar la música”.

Eternamente movilizado, Mario observa al género musical como “único” en el mundo, muy “auténtico”, y muy “nuestro”. Además de profesor de la Escuela de Artes y Oficios, se declaró fanático y fiel seguidor de Aníbal Troilo, su mayor fuente de inspiración. “Cada canción deja en carne viva todo lo que somos. El tango es muy apasionado, profundo y sanguíneo. Quien lo canta, toca o interpreta, debe sentirlo en las venas”, afirmó con pasión.

El coach que cuenta con tres reconocimientos mundiales por su desempeño artístico, dicta clases de Tango en forma libre y gratuita, en la Escuela de Artes y Oficios del municipio.