Gacetilla Nº 22/15

Un Documental ilustrará el trabajo de las Orquestas Infantojuveniles del distrito

Violines, contrabajos y trombones. Algunos de los instrumentos que desfilaron por la Escuela N° 50, enfundados y en la espalda de los chicos de dos de las Orquestas infantojuveniles del distrito: La orquesta de 9 de abril y el Orquestón de Luis Guillón. En sus caras, la revelación de sus pensamientos:”Hoy es el gran día”. Afinando sus instrumentos, que en muchos casos los superaban en altura, los chicos se preparaban para el “Listos, cámara, acción”. A un costado, un nene de no más de 10 años afinaba su violín mientras le explicaba didácticamente cómo hacerlo a otro de la misma edad, que parecía escucharlo con atención. Sentado en un rincón, Carlos Benaven, lutier de las orquestas desde hace 3 años, reparando con paciencia y puntillismo un instrumento cuyas cuerdas se salieron. Al lado suyo y de su paciencia, descansaba en una mesa la “Batarda” o “Guitarra dulce”, una guitarra de 4 cuerdas confeccionada con una lata de batata, el nuevo experimento en el que estuvo trabajando su creatividad.
Con ese marco musical arrancó la mañana de un sábado en la que se filmó un documental coordinado por el Programa de Orquestas y Coros del Bicentenario. El objetivo principal del proyecto fue mostrar de la forma más natural y espontánea posible los ensayos de nuestras orquestas, los distintos métodos de enseñanza musical, el modo en que los chicos eligen sus instrumentos al iniciar, su trabajo diario, el acompañamiento incondicional de los padres y el esmero docente. El material, de divulgación pedagógica, se hizo con el fin de ser distribuido en 5 DVS a aquellas escuelas y orquestas que se unan a futuro al proyecto, e incluirá contenidos culturales, didácticos, sociales, y enriquecedores. El proyecto será tomado como ejemplar para otros músicos del interior, exponiendo a los de Esteban Echeverría como una muestra clara de unión barrial, responsabilidad y amor por la música, que expande horizontes, crea conciencia y agranda mentes y corazones. Citando a Mariela Acosta Liuzzi, la Directora de Orquesta del CIC Parish Robertson, podríamos afirmar que “el medio es la música y la finalidad es la inclusión”. En conjunto con la Secretaría de Cultura del Municipio, se trabajó la iniciativa de construir una seguidilla de videos documentales y darle difusión a uno de nuestros patrimonios culturales más fuertes: nuestras orquestas.
Micaela, de 15 años, toca el Violonchelo desde los 12, y forma parte del Orquestón de Luis Guillón de la Escuela N° 47. “Estoy muy contenta. Cuando era chica veía recitales de violinistas y mi sueño era aprender a tocar el violín. Hoy llegamos muy lejos, y yo sabía que lo íbamos a hacer. Es un sueño lo que está pasando”, comentó con el gran instrumento cargado en sus hombros.
Las autoridades comprometidas con la causa, también tomaron palabra. Claudio Spektor, Coordinador Nacional del Programa de Orquestas y Coros del Bicentenario, definió a nuestra orquesta como “un buen ejemplo de a lo que ellos aspiran.” Trabajamos con las dos orquestas porque nos parecía interesante el material para quienes van a ingresar al programa, ya sean docentes o chicos. Queremos que tengan una mirada sobre lo que se está haciendo con el programa en Esteban Echeverría”, comentó.
Por su parte, Natalia Garnero, Secretaria de Cultura del Municipio de Esteban Echeverría, opinó con orgullo sobre el significado del proyecto en nuestro distrito y en otros puntos de la Argentina: “Este proyecto es capital para el país entero. Involucra no solo a los chicos que participan como músicos, sino a los padres que los sostienen, y a los profesores, que tienen un trabajo social además del artístico. Esto modifica al barrio, abre oportunidades de ver cosas nuevas, de viajar a distintos lugares del país, de hacer intercambio, de conocer nuestra cultura, concentrarse estudiando y conocer al otro. Son infinitas las puertas que abre y son todas positivas”.
A partir de este proyecto documental, que unió a docentes, directores de orquesta, alumnos, padres y representantes del Programa Nacional de Orquestas y Coros del Bicentenario, la música echeverriana no será sólo un gran recuerdo para quienes tuvieron alguna vez la oportunidad de escucharla. Quedará documentada y representará para el país entero un ejemplo de la buena pedagogía, el amor paternal y maternal, el compromiso y talento florecido en chicos menores de edad, los logros alcanzados y la experiencia que dejará una marca en los incontables espectadores.