Gacetilla Nº 30/15

Tras entrenarse en clubes de Esteban Echeverría

Más deportistas echeverrianos expanden su talento por el mundo, compartiendo sus habilidades y representando al distrito y a la Argentina en otros países. Fernando López, rugbier de 28 años, vivió en Monte Grande durante 6 años con su esposa, hasta que no sólo las circunstancias de la vida, sino también su esfuerzo y entrenamiento diario, lo llevaron hace 5 meses a Longjumeau: una población y comuna francesa, ubicada en la región de Isla de Francia. Allí, juega Rugby profesional en el Club Massy Essonne, compitiendo en el Pro D2: el segundo nivel del “Club Rugby Union”, por debajo de la primera división.
Fernando comenzó con este deporte a los 13 años, cuando un compañero de colegio le contó que iba a hacer una prueba en el Club San Marcos, en Monte Grande, y lo incentivó a ir con él. “Siempre quise jugar al Rugby”, admitió el deportista, tras haber jugado 10 años en ese club al que un día de su infancia fue a probar suerte. El joven que también jugó en España por un año en el Club “Bera Bera” de San Sebastián, compitió las últimas 5 temporadas antes de irse en el Club Pucará, en Burzaco. Dentro de su familia, lo acompañan una hermana y tres hermanos, de los cuales uno de ellos, Matías, jugó en Danone Rugby; Santiago, en San Marcos; e Ignacio, en Pucará. Dentro de un marco familiar lleno de deportistas, Fernando López participó de varios torneos a lo largo de su trayectoria. Con San Marcos, jugó en la Segunda y Tercera división de la URBA (Unión de Rugby de Buenos Aires); con Pucará, participó del Top 14 de la URBA, y obtuvo el tercer puesto junto a sus compañeros. “Ahora estoy jugando en la segunda división francesa y me encuentro con rivales muy duros”, contó el jugador profesional, profundizando sobre su estadía deportiva en el exterior. “Siento una alegría inmensa y la verdad que no me lo esperaba, pero se dio y lo estoy disfrutando mucho, tratando de sumar experiencia”, agregó.
El joven que juega de pilar, la posición conocida como la más dura en Rugby, entrena de lunes a viernes por la mañana, y juega los partidos el fin de semana. “El Rugby en mi vida es todo, a tal punto que deje todo en Argentina y me vine a vivir de él. En cuanto a las expectativas, quiero que me siga sorprendiendo como hasta el día de hoy. Creo que es más que un deporte. Es juntarse con amigos casi todos los días, con gente que da todo por uno, tanto adentro como afuera de la cancha”. “La mente en esto es todo. Me acuerdo que teníamos un compañero que siempre jugaba muy bien cuando se peleaba con la novia, y cuando jugaba mal, sabíamos que habían vuelto”, contó el deportista, con tono anecdótico. Formando su día a día con su familia en una ciudad cercana a París, Fernando estuvo y está dispuesto a dar todo de sí para continuar triunfando en la cancha y en la vida. Dentro de dos semanas jugará el “6 Naciones B” con la Selección Española, un torneo en el que se enfrentarán 6 países, y competirán por la oportunidad de clasificar para el mundial de Tokio, Japón, en el año 2019.

Por su parte, Ignacio Sánchez Medrano, joven de 20 años que vivió en Monte Grande durante casi toda su vida, juega actualmente de forma profesional en España, para el equipo “Club Balonmano Pedro Alonso Niño de Moguer”. “Nacho” nació en Madrid, por lo cual siempre fue conocido en sus círculos cercanos como “El Gallego”. Hace un año, la vida lo llevó nuevamente a su país de origen, tras entrenarse en el Instituto Grilli de Monte Grande desde muy chico, con Pablo Zanaboni y Marcelo Gramcko (profesores de Educación Física) como sus primeros entrenadores. “Empecé en mi infancia porque veía a mis hermanos mayores, que iban al mismo colegio y habían sido federados de Handball, jugar, competir y divertirse. A mis entrenadores del Grilli, les agradezco, porque me dieron las ganas de empezar con este deporte, que tanto me da”, contó Nacho, remontándose a sus comienzos. El joven con sangre española y alma echeverriana, entrena a diario con su equipo y también realiza una preparación física en el gimnasio, con una rutina armada por su mismo entrenador, Fernando Castelló. Desde que comenzó con su experiencia en el exterior, Ignacio logró jugar dos torneos en categoría juvenil: El Panamericano, en Venezuela, donde se enfrentó en una final con Brasil y salió campeón junto con su equipo; y el Mundial en Hungría. “El Gallego” juega en la posición de pivote en ataque, aunque admite que su fuerte es la defensa, posición en la que más aporta al equipo. Con la emoción de quien logra sus propósitos, describió la experiencia de haber vivido un Mundial representando a la Argentina como “indescriptible”. Hablando desde la sabiduría que le dieron sus experiencias en el mundo del Handball, el joven reveló el secreto para la victoria en cualquier deporte: “Es mucho lo que lográs cuando estás concentrado y cuando tenés inspiración. Mi capitán del equipo me enseñó que durante el calentamiento uno debe hacer memoria de los éxitos, y de por qué uno está donde está. Es la misma técnica que utilizaban los grandes deportistas, de la talla de Michael Jordan, por ejemplo, y realmente funciona. Uno sale con las ganas de comerse al mundo, sin importar el peso del que esté en frente”. Apasionado y decidido a dedicarle al Handball todo su tiempo, agregó: “Este deporte es prácticamente mi vida. Cuando no estoy jugando, estoy pensando en eso. Vivo de él y me alimento de él. Es una forma de vivir. Creo que eso es lo que te produce el hecho de volverte profesional.”
Otras dos historias de vida deportiva tienen sus raíces en el distrito. Otras dos habilidades que se desarrollan en el nido echeverriano, salen a “comerse al mundo”.