Damián Gonzales campeón provincial de taekwondo

9 de abril, un día gris y ventoso, calle de mejorado y en el umbral de una casa de ladrillos, bajo un techo de chapas, espera él. Damián, miraba con brillo en los ojos y una sonrisa de 21 años que pasó por mucho, a pesar de su corta edad.

En ese lugar, el gimnasio SA-YANG, a las 12 del mediodía reina el aroma a comida casera y los ruidos de decenas de pequeños pasos que se arriman a un tablón para poder recibir un alimento. Por la tarde, aparece un escenario completamente diferente. Las mesas improvisadas y las sillas dan paso al tatami y a los Dobok; uniformes blancos, atados con anchos cinturones coloridos.
Mientras Graciela, termina de ordenar las ollas y utensilios, se acerca a cebar unos mates al Sabon; instructor y tocayo de Damián, quien no deja de dar indicaciones en coreano, cuyas respuestas son patadas y puñetazos a una velocidad digna de Hollywood. Cada ejercicio termina con el mismo brillo en la mirada y esa amplia sonrisa.
Damián entrena desde hace cinco años en SA-YANG, junto a su entrenador. Pero antes de descubrir el deporte, esa expresión de satisfacción que caracteriza a este joven flaco y alto, no existía. Él reside en 9 de abril a pocas cuadras del gimnasio; barrio que lo vio nacer y desarrollarse en un entorno que él mismo caracteriza como: “perdido, mal encaminado”. Sin una contención familiar y “andando por ahí”; se fue relacionando con otros chicos que sufrían la misma suerte.
Tal vez fue el azar, el destino, la suerte o simplemente un impulso amoroso por salir del mal camino, que lo terminó acercando, tímidamente, a conocer a su entrenador, Damián Orlando Sosa. De a poco se fue interiorizando con las actividades del lugar, hasta que arrojó sus primeras patadas sobre el tatami.
Durante el entrenamiento, Graciela y Orlando, esbozan una sonrisa temblorosa y sus ojos se entrecierran al verlo practicar. En ese momento Orlando entra al tatami, se saludan haciendo una reverencia y entrecruzan miradas cómplices. Golpes que se frenan en el momento justo, antes de impactar, con una velocidad y destreza que demuestran disciplina ejemplar depurada durante años.
Esto se repite todos los días, de cara a las competencias regionales, nacionales e internacionales de las Federación Argentina y Provincial de Taekwon-Do. Durante estos años Damián Gonzales, ganó medallas en más de 10 competencias de carácter local y mundial. El año pasado salió campeón provincial de la categoría “hasta 68 kg” y en el corriente compitió en un torneo internacional que se disputó en Uruguay donde se midió con el número uno del seleccionado local.
Hoy, aquel niño que estaba perdido en un mundo oscuro, descubrió la luz en el deporte. Al igual que en la simbología de esta disciplina; en el rojo se su cinturón se ve el color del fruto cosechado por el árbol del taekwondo.
Terminó el entrenamiento, Damián guarda sus pertrechos deportivos. Al finalizar, levanta su mirada y allí, en ese momento, se puede comprender que el brillo en sus ojos y su amplia sonrisa denotan que: “con el corazón todo se puede”.